22 Feb Sherman
El héroe de acero en el frente europeo
Durante la Segunda Guerra Mundial, uno de los vehículos más emblemáticos y, por qué no decirlo, más queridos por los soldados aliados, fue el M4 Sherman, un tanque que, aunque no tan imponente como el temido Tiger alemán, demostró ser una pieza clave en la lucha por la libertad en Europa.
Un tanque para todos
El Sherman era el tanque estándar del ejército estadounidense, y su versatilidad fue lo que lo convirtió en uno de los más populares en el campo de batalla europeo. No era el más pesado ni el más poderoso, pero su diseño práctico, su fiabilidad y la facilidad de mantenimiento lo hicieron indispensable. Con su cañón de 75 mm y un blindaje decente, el Sherman era ideal para enfrentarse a las fuerzas del Eje en las condiciones de guerra dinámica del frente occidental.


Características en acción
Con un peso de alrededor de 30 toneladas, el Sherman podía alcanzar una velocidad de unos 40 km/h, lo cual, para un tanque de su tamaño, era bastante rápido. Además, su motor de gasolina le permitía moverse con agilidad a través de los variados terrenos de Europa, desde las áridas llanuras francesas hasta las complicadas carreteras belgas.
A pesar de no ser el tanque más grande o imponente, el Sherman era como el “trabajador incansable” del ejército aliado, confiable en todos los sentidos. Lo que le faltaba en blindaje, lo compensaba con una impresionante capacidad de producción: en total, más de 50.000 unidades fueron construidas, lo que lo convirtió en uno de los vehículos más producidos de la guerra.
El “Sherman versus los Tiger”
Aunque el Sherman no tenía el poder de fuego de los temidos tanques Tiger alemanes, la astucia de los soldados aliados se encargó de nivelar el campo de batalla. En varias batallas, los Sherman, a menudo en grupos, utilizaban tácticas de flanqueo, atacando desde múltiples direcciones a los pesados Tigers. Un soldado norteamericano recordó una escena curiosa: “Había tantos Sherman rodeando al Tiger que parecía más bien una invasión de hormigas que una batalla de tanques”. Los Sherman no siempre ganaban el combate en términos de potencia de fuego, pero su superioridad numérica y su capacidad para adaptarse a las circunstancias les otorgaron la victoria en más de una ocasión.


El lado humano del Sherman
Además de su efectividad en combate, el Sherman tuvo un impacto significativo en el bienestar moral de los soldados. A pesar de la dureza de la guerra, muchos de ellos desarrollaron un cariño por sus tanques, llegando a personalizarlos con nombres y dibujos. Algunos incluso decoraban el Sherman con frases como “La Bestia” o “El Trueno de América”, buscando darle carácter y, en cierto modo, humanizarlo en medio de la brutalidad del conflicto.
This is the End
El Sherman fue un verdadero caballo de batalla en el frente europeo. No era el tanque más fuerte ni el más rápido, pero su fiabilidad, capacidad de producción y adaptabilidad lo convirtieron en un pilar fundamental de la victoria aliada. Y si bien las historias sobre su valentía pueden variar, no cabe duda de que el Sherman fue el tanque que más veces escuchó la palabra “¡Vamos, adelante!”, siempre dispuesto a seguir luchando, día tras día.

Los lugares de Internet que han servido como fuente de información para poder redactar este artículo, han sido «Foro Segunda Guerra Mundial», «El Gran Capitán» y la enciclopedia libre Wikipedia.
La miniatura a escala 1/56 de las imágenes del artículo, ha sido pintada en The Factory Studio.
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